Capítulo 1: El Secreto del Pico Nocturno

En el centro de Ciudad Luminalia, una metrópolis de rascacielos y luces, se tejía una leyenda. No trataba de Campeones famosos, sino de una criatura única: un Mega Charizard X Shiny. Este dragón de escamas color obsidiana y flamas verde esmeralda, había elegido deliberadamente el retiro.

Su refugio era la parte más inaccesible del Pico Nocturno, la montaña que se alzaba junto a la ciudad. Se ocultaba en una cueva tras una gran cascada, donde la neblina y el ruido constante del agua silenciaban cualquier indicio de su presencia. La roca de la cueva, recubierta de cristales, reflejaba el tono jade de sus alas y su cuerpo negro. Desde allí, el imponente dragón observaba la ciudad, manteniendo su existencia en secreto, como un vigilante anónimo. Charizard valoraba la calma de su santuario. La tranquilidad era necesaria para su naturaleza poderosa, un equilibrio que lo mantenía alejado del peligro. Pero la calma terminó una tarde.

Mientras el sol se ponía, tiñendo el cielo de tonos rojizos, un estruendo seco y profundo sacudió la montaña. No fue un temblor natural. La roca se quejó con una fuerza inusual, y un brillo púrpura comenzó a filtrarse desde las grietas. El aire se hizo pesado, cargado de una energía desconocida. Charizard sintió la anomalía de inmediato: algo peligroso se estaba liberando.

El brillo púrpura se intensificó, pulsando como un corazón oscuro. Una pared de piedra, que había estado inmóvil durante años, se abrió lentamente, revelando un pasaje desconocido en las entrañas de la montaña. De la abertura surgió un gemido grave, el sonido de un antiguo mal despertando. Charizard se quedó quieto, sus ojos esmeralda clavados en la brecha. Su instinto le gritó que lo que emergía representaba un peligro directo para la ciudad. Aunque su prioridad era el anonimato, no podía ignorar la amenaza que se cernía sobre el lugar que, a su manera solitaria, consideraba su territorio.

Capítulo 2: El Despertar de la Malevolencia

El resplandor se volvió cegador, y del abismo surgió la figura: una sombra enorme y distorsionada. Era una entidad retorcida, una forma corrupta de Gengar, con ojos carmesí que centelleaban con una malevolencia que Charizard solo conocía por los viejos relatos de la Guerra de Kalos. Su forma era tan densa y oscura que parecía consumir la luz ambiente.

El Gengar, una manifestación de rencor antiguo, giró su cabeza espectral hacia el valle. En lugar de atacar a Charizard, dirigió sus brazos fantasmales hacia Ciudad Luminalia y liberó una onda de energía oscura y fría. El impacto no fue físico, sino psíquico. Una niebla densa y negra se precipitó sobre la metrópolis, y los gritos, aunque lejanos, resonaron en la montaña. Era el sonido del miedo colectivo, un banquete para la criatura espectral.

El Mega Charizard X Shiny, que había permanecido oculto durante años, sintió la aflicción de la ciudad. El Gengar estaba alimentándose del pánico, fortaleciéndose con la angustia de los humanos y Pokémon.

El dragón aterrizó pesadamente cerca de la grieta. La entidad, al notarlo, soltó una carcajada estridente y hueca.

—¿Qué tenemos aquí? Un guardián, y uno bien parecido —siseó el Gengar, su voz un eco de lamento—. Tus llamas son brillantes, pequeño dragón, pero son un simple tizón contra la noche que estoy a punto de desatar.

El Gengar lanzó un ataque de Bola Sombra que no apuntó a Charizard, sino a un pilar de roca en el borde de la cascada. La explosión no fue por la fuerza, sino por la corrosión: la piedra se desintegró al contacto. Charizard sabía que un ataque directo sería peligroso; la criatura era inmune a sus movimientos de tipo Lucha y Normal.

Con la urgencia latiéndole en el pecho, Mega Charizard X tomó una decisión. Desplegó sus alas y voló directo a la niebla púrpura que se extendía sobre la ciudad. Su cuerpo negro y sus flamas esmeraldas se convirtieron en un faro en la oscuridad, una señal de esperanza.

El Mega Charizard X se elevó por encima de la Torre Prisma, cargando energía, listo para lanzar un Lanzallamas Esmeralda. Pero justo cuando su boca se abrió para liberar la ráfaga, una espina fantasmal lo golpeó por el lado. El dragón se tambaleó y cayó en picada, dejando un rastro de humo negro. El Gengar corrupto lo había esperado. El protector anónimo estaba expuesto y herido. La batalla por Luminalia había comenzado, y el secreto más grande de la ciudad se había revelado.

Si te gustó la épica historia del Mega Charizard X Shiny y su batalla por Luminalia, te invitamos a compartirla con tus amigos y a seguir explorando más aventuras. ¡No olvides leer otro cuento antes de dormir!

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