En un pequeño pueblo, residía un humilde sastre que un día, mientras estaba merendando, siete moscas empezaron a perturbarle. Solo con un golpe de mano, las aplastó y, orgulloso de su hazaña, se fabricó un cinturón con la frase: «Se siente de un solo impacto». Lleno de seguridad, optó por viajar por el mundo en la búsqueda de aventuras.

Durante su trayecto, se topó con un gigante que, al exhibirle su cinturón, le persuadió de que había asesinado a siete hombres. El gigante, asombrado, lo reta a exhibir su poder. El sastrecillo empleó su ingenio: al expulsar el gigante de una piedra, él apretó un queso suave, provocando que ella liberara suero. Después, el gigante lanzó una piedra hacia el fondo, y el sastrecillo disparó un ave que se desplomó más allá. Impresionado, el gigante lo invitó a su cueva.

Al ver su tamaño, los gigantes quisieron probar su resistencia. Uno de ellos le ordenó cargar un enorme tronco, pero el sastrecillo propuso que el gigante llevara el tronco mientras él «cargaba las ramas». Engañado, el gigante aceptó. En la cueva, intentaron intimidarlo aplastando la cama donde dormía, pero el sastrecillo, precavido, se había acostado en un rincón y salió ileso.

Su fama creció y llegó hasta el rey, quien le impuso tres pruebas a cambio de la mano de su hija y la mitad del reino. Primero, debía vencer a dos gigantes temidos en el reino. El sastrecillo usó su inteligencia: cuando los gigantes dormían, les arrojó piedras, haciendo que creyeran que el otro los atacaba. Pronto comenzaron a pelear entre ellos hasta caer derrotados.

Luego, el rey le ordenó capturar un feroz jabalí. El sastrecillo lo atrajo hasta una capilla y, cuando el animal entró, cerró la puerta tras él, atrapándolo fácilmente.

Finalmente, debía capturar un unicornio salvaje. Cuando el animal embistió, el sastrecillo se apartó hábilmente, haciendo que su cuerno quedara incrustado en un árbol. Con tranquilidad, lo capturó.

Sin más excusas, el rey tuvo que cumplir su promesa, pero no quería que un simple sastre se convirtiera en su yerno. Entonces, intentó tenderle una trampa ordenando a sus guardias que lo apresaran mientras dormía. Sin embargo, el sastrecillo, siempre astuto, fingió hablar en sueños sobre sus hazañas y cómo había vencido a gigantes, jabalíes y unicornios. Los guardias, atemorizados, huyeron.

Así, el sastrecillo valiente se casó con la princesa y se convirtió en rey, demostrando que la inteligencia y la astucia pueden superar la fuerza bruta.

Si te gusto el Cuento de El Sastrecillo Valiente y quieres leer mas historias para niños, te invitamos a ver todos nuestros cuentos para dormir. Tus hijos aprenderán las mejores lecciones infantiles en nuestro blog.

Shares: